Érase una vez un soldado que se enamoró de una princesa. Al ver que no tenía posibilidades, intentó enamorarla de otra forma, que sería la siguiente: Esperaría bajo su ventana 100 días y 100 noches, hiciera frío o calor, hasta que la princesa se enamorase de él y bajara a concederle su mano. Así lo hizo. Pasaron los días y el soldado no se movía de debajo de la ventana. La lluvia caía sobre él, se le helaban las manos, tiritaba de frío, pero él seguía en su sitio, impasible. Llegó la noche 99 y él seguía allí, las lágrimas caían sobre sus ojos, estaba destrozado. Y después de tanto sufrimiento, en la noche 99, se levantó y se fue.
Aquí acaba el cuento que Alfredo le cuenta a Salvatore (Totó) en Cinema Paradiso, película que os recomiendo con mucho mucho entusiasmo. Por esta historia, por la magia y por la maravillosa banda sonora. No es una fábula muy esperanzadora para un Totó que buscaba consejo al no ser correspondido. Casi no se comprende, aunque bien visto tengamos claro que una mujer que hace a tal hombre sufrir de tal manera, no es digna de tal sufrimiento dedicado. Yo una vez presencié el verdadero final de la historia.
Tarde, pero la princesa se enamoró de él. Lástima que se diera cuenta cuando el soldado ya se estaba marchando. Debería haber corrido detrás de él, agarrarle de la manga, tirarlo hacia ella y darle el beso que merecía. Pero no lo hizo porque, cielos, ¡es una princesa! ¡y una princesa no debe hacer esas cosas!. El orgullo siempre está presente en las historias como ésta, pero llega el momento en el que es ese orgullo mismo y no la concupiscencia lo que las convierte en tiernas. Mientras ella se arrepiente en su alcoba, añorando la imagen del soldado bajo su ventana, él se dedica a disfrutar de su vida, que 99 días desperdiciados son muchos para la sonrisa tan bonita que tenía.
Un día se volvieron a encontrar. Ella era ahora la enamorada, y le prometió 100 días y 100 noches bajo su ventana. Empezó, de hecho, a cumplir su promesa, permaneciendo bajo el sol abrasador de pleno mes de julio. Pero él no fue tan cruel como lo fuera ella en su momento, de modo que a las dos semanas, el soldado bajó de sus aposentos y ¡obviamente! que sé que lo estáis esperando, la besó. Y ahí siguen, besuqueándose bajo la ventana.
Que sí que sí, que yo los he visto.
Un besito en la nariz, Blanca =)
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sábado, 17 de septiembre de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
Hoy me cambio de color: Dejo de llamarme Blanca y seré Rosa.
- Adiós - Le dijo a la flor.
Pero ella no le respondió.
- Adiós - Repitió.
La flor tosió, pero no era a causa de su resfriado.
- He sido una tonta - dijo por fin -. Te pido perdón. Trata de ser feliz.
Le sorprendió la falta de reproches. Permaneció completamente desconcertado con el recipiente de cristal en la mano.
No comprendía aquella dulce calma.
- Yo te amo, sí - dijo la flor-. El que tu no supieras nada de ello fue mi culpa; pero no tiene importancia. Tú has sido tan tonto como yo. Trata de ser feliz... Deja esa esfera de cristal tranquila. Ya no la quiero más.
- Pero el viento...
- No estoy tan resfriada como para... El aire fresco de la noche me hará bien. Soy una flor.
- Pero los animales...
- Es necesario que soporte dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas. ¡Dicen que son verdaderamente hermosas! Y si no, ¿quién me vendrá a visitar? Tú estarás muy lejos. Y en cuanto a las fieras, no les tengo miedo, tengo mis garras-.
Y le mostraba ingenuamente sus cuatro espinas. Luego agregó:
- Anda, no te quedes así. Has decidido irte, así que vete ya.
Y es que la flor no quería que la viera llorar. Era una rosa tan orgullosa...
Pero ella no le respondió.
- Adiós - Repitió.
La flor tosió, pero no era a causa de su resfriado.
- He sido una tonta - dijo por fin -. Te pido perdón. Trata de ser feliz.
Le sorprendió la falta de reproches. Permaneció completamente desconcertado con el recipiente de cristal en la mano.
No comprendía aquella dulce calma.
- Yo te amo, sí - dijo la flor-. El que tu no supieras nada de ello fue mi culpa; pero no tiene importancia. Tú has sido tan tonto como yo. Trata de ser feliz... Deja esa esfera de cristal tranquila. Ya no la quiero más.
- Pero el viento...
- No estoy tan resfriada como para... El aire fresco de la noche me hará bien. Soy una flor.
- Pero los animales...
- Es necesario que soporte dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas. ¡Dicen que son verdaderamente hermosas! Y si no, ¿quién me vendrá a visitar? Tú estarás muy lejos. Y en cuanto a las fieras, no les tengo miedo, tengo mis garras-.
Y le mostraba ingenuamente sus cuatro espinas. Luego agregó:
- Anda, no te quedes así. Has decidido irte, así que vete ya.
Y es que la flor no quería que la viera llorar. Era una rosa tan orgullosa...
¿Es un pájaro?... ¿Es un avión?
¡No! ¡Es Clark Kent! Más conocido mundialmente como Galán.
Hola pequeño salvamundos, sé que me leerás, pese a ese orgullo tuyo que siempre te sale de las orejas cuando se trata de algún asunto en el que yo también esté implicada.
Yo cal, tú arena. Yo arena, Tú algo que parece ser azúcar pero acaba siendo cal. Ambos cal y cal, pero jamás de los jamases arena y arena. Supongo que en eso está la magia de nuestra amistad. Supongo que me encanta odiarte, y que odio que me encantes.
¿Pero qué estoy diciendo? ¡Que luego se te sube a la cabeza, y a ver quién aguanta ahora a un super héroe que se lo cree! Ya bastante inaguantable eres. Y tonto, estúpido, insensato.
Déjalo, no seas empático, ni atento conmigo. No te esfuerces más en hacerme sonreír, aunque eso sea una tarea fácil. Te debo aprender a no necesitarte, y me va a costar, pero es una deuda. Sé feliz.
Te quiero.
Hola pequeño salvamundos, sé que me leerás, pese a ese orgullo tuyo que siempre te sale de las orejas cuando se trata de algún asunto en el que yo también esté implicada.
Yo cal, tú arena. Yo arena, Tú algo que parece ser azúcar pero acaba siendo cal. Ambos cal y cal, pero jamás de los jamases arena y arena. Supongo que en eso está la magia de nuestra amistad. Supongo que me encanta odiarte, y que odio que me encantes.
¿Pero qué estoy diciendo? ¡Que luego se te sube a la cabeza, y a ver quién aguanta ahora a un super héroe que se lo cree! Ya bastante inaguantable eres. Y tonto, estúpido, insensato.
Melodramático.Tediosamente comprensivo, horriblemente bueno, y siempre atento, aunque te hagas el torturado y el ataráxico. Eres la persona que mejor me conoce, sabes cada una de mis reacciones y todo lo que haré según lo que me digas, y aún así no te has cansado de mí. Eres el único que se atreve a permanecer a mi lado cuando todos huyen de mi sonambulismo. Todos sabemos que para no presumir de ella, la escondes por ahí dentro, pero tu empatía siempre acaba floreciendo. Y se hace TAN necesaria...
Déjalo, no seas empático, ni atento conmigo. No te esfuerces más en hacerme sonreír, aunque eso sea una tarea fácil. Te debo aprender a no necesitarte, y me va a costar, pero es una deuda. Sé feliz.
Te quiero.
lunes, 7 de febrero de 2011
sábado, 5 de febrero de 2011
Esta estupidez tuya y mia... ¡Y tuya!
- Tu eres la única para mí.
- Sé que ahora piensas eso, pero hay cosas que deseas... Que deseamos los dos.
- Todos deseamos cosas. Nos levantamos cada día con un montón de deseos y nos pasamos toda la vida intentando hacerlos realidad, pero... Que desees algo no quiere decir que lo necesites para ser feliz.
- ¿Y qué es lo que necesitas?
- A tí.
- Sé que ahora piensas eso, pero hay cosas que deseas... Que deseamos los dos.
- Todos deseamos cosas. Nos levantamos cada día con un montón de deseos y nos pasamos toda la vida intentando hacerlos realidad, pero... Que desees algo no quiere decir que lo necesites para ser feliz.
- ¿Y qué es lo que necesitas?
- A tí.
No podía ser tan sencillo, ¿no?. Teníamos que salir así de tontos.
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