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lunes, 26 de marzo de 2012

El otro día estuve pensando en lo bonito que sería que todos dijéramos un verso de un poema. No necesariamente el primero, ni el último. De cualquier poema que recuerdes. Así, cada persona con su voz cosería el hilo de un tapiz que acabaría resultando en belleza pura. Por ejemplo:

Estamos todos en mi porche, es una noche de verano, cálida pero sin mosquitos, y todos estamos mojados después de un baño. Entonces alguien dice:
- Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos.
Y otra persona, con la voz ronca por bañarse de noche, dice:
- Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Cualquier chico con un cigarro en la mano y mirada perdida podría aportar:
- Empieza el llanto de la guitarra.
Y una chica que tenga voz dulce añadiría:
- Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Y otros:
- Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa.
- ¿Por qué me desenterraste del mar?
- Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?
- A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
- Me gustas cuando callas.
- Todo lo llenas tú. Todo lo llenas.

Un besito en la nariz.
Blanca

Pincelada

''Por muy ridículo que os parezca, me produce más sensación en la cama el dulce aliento de mi mujer en los pelillos de la nuca que andar metiendo billetes de dólar en el tanga de una extraña''

Y por muy raro que resulte, Homer Simpson deja de hablar de cerveza y comida para llamar a lagrimitas pequeñas al borde de los ojos de mujeres que están sensiblonas.

lunes, 28 de noviembre de 2011

- ¿Recuerdas cuando nos conocimos?.
- Creía que me había perdido en un sueño.
- Largos años han pasado. No tenías las cargas que soportas ahora. ¿Recuerdas lo que te dije?.
- Dijiste que acabarías uniéndote a mí, renunciando a la vida inmortal propia de tu pueblo.
- Y lo sigo diciendo. Antes compartiría una vida contigo que enfrentarme a todas las edades de este mundo sola. Elijo una vida mortal.
- No puedes darme esto.
- Dárselo a quien quiero es mi privilegio. Como mi corazón.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Yo no quiero flores, dinero ni palmas, quiero que me dejes llorar tus pesares y estar a tu vera, cariño del alma, bebiéndome el llanto de tus soleares.

domingo, 19 de junio de 2011

A veces es bueno saber que tienes algo que perder.
Un besito en la nariz.
Blanca.

sábado, 4 de junio de 2011

¡Preferiría besar a un wookie!

- Te quiero.
- Lo sé.

Sí, me siento muy StarWars últimamente. Tengo ganas de hacerme trenzas y ensaimadas en el pelo. Así que si me véis a lo princesa Leia un día por la calle, no os asustéis. Es mi antojo semanal, que tras la semanita que llevo, ¡me merezco uno!. Aprovecho para informaros de que bailo en el Teatro Central el día Miércoles 8 (Giselle, acto I), lo que ha implicado y seguirá implicando bastante tiempo de ensayo. Pues la universidad está graciosilla últimamente, y me ha puesto exámenes el 6, el 7 y el 9. Tengo miedo de los ensayos, de la actuación, y de los exámenes metafísicos Heideggerianos que me esperan. Creo que sería más fácil convertirme en la princesa Leia y salvar el mundo desde la alianza rebelde o algo así. ¡Mucho más fácil!
Un besito en la nariz.
Blanca =)



viernes, 3 de junio de 2011

Enredando

''Ahora ella está aquí, brillando bajo las estrellas. Ahora está aquí, y de repente sé que si ella está, es tan claro como el cristal que estoy donde quise ir.''

Muy cursi, ¿verdad?. Lo siento mucho, no he podido evitar que me encante.
Un besito en la nariz =)
Blanca.

domingo, 1 de mayo de 2011

La Granja o Cumbres.

Pues soñé que estaba en el cielo, que yo notaba que aquello no era mi casa, que se me partía el corazón de tanto llorar por volver a tierra, y que, al fin, los ángeles se enfadaron tanto que me echaron fuera. Fui a caer en medio de la maleza, en lo más alto de Cumbres Borrascosas, y me desperté llorando de alegría. [...] Tanto interés tengo en casarme con Edgar Linton como en ir al cielo. [...] Para mi sería una humillación casarme con Heathcliff, pero él nunca llegará a saber cuánto le quiero, y no porque sea guapo, sino porque hay más de mí en él que en mi misma. No sé de qué estarán hechas las almas, pero sea de lo que sea, la suya es igual a la mía, y en cambio la de Edgar es tan diferente como el relámpago lo es de luz de la luna.
[...]
Todos mis dolores en este mundo han consistido en los dolores que ha sufrido Heathcliff, y los he seguido paso a paso desde que empezaron. El pensar en él llena mi vida. Si el mundo desapareciera y él se salvara, yo seguiría viviendo. Pero si desapareciera él y lo demás continuara igual, yo no podría vivir. Mi amor a Edgar Linton es como las hojas de los árboles, y bien sé que cambiará con el tiempo, pero mi cariño a Heathcliff es como son las rocas de debajo de la tierra, que permanecen eternamente iguales sin cambiar jamás. Es un afecto del que no puedo prescindir. Nelly, ¡Yo soy Heathcliff! Lo tengo constantemente en mi pensamiento, aunque no siempre como una cosa agradable. Pero tampoco me agrado siempre a mí misma. No hables más de separarnos, porque es imposible.

jueves, 28 de abril de 2011

Metáfora de la línea discontinua

Si hay algo que no le puedo reprochar a Nietzsche, es eso de que entendemos mejor mediante metáforas. Pero metáforas de verdad, no como éstas:
Ismael, un compañero de la facultad que quizá nunca lea esto, encontró el otro día uno de esos símiles que coinciden en absolutamente todo, una metáfora perfecta. Seguro que estaréis de acuerdo con ella cuando os la exponga. Dice así.

Todos tenemos en nuestra vida una persona cuyo carril se separa del nuestro únicamente por una línea discontinua. Como sabréis si tenéis nociones básicas de educación vial, las lineas discontinuas permiten atravesar de un carril a otro. Esa persona puede meterse en tu carril, y tú en el suyo.
No es como esas personas que ponen quita-miedos de los que cortan miembros del cuerpo, franqueando su carril. El problema de la línea discontinua es que siempre hay movimiento, cambio, a veces vais por vías distintas y otras váis matrícula contra parachoques. Esperemos que con tanto pasar por encima, los neumáticos borren la línea por muy discontinua que sea, y acabemos en un mismo carril, solo que más ancho y más libre, ocupando el lugar que antes ocupaban dos.

Un besito en la nariz

jueves, 31 de marzo de 2011

Continuando con la publicación anterior.

Estuve ayer viendo la tele un rato con mi padre. Ante las cosas que veía, comencé a opinar, como es propio de mí. No sé cuál de mis opiniones alentó a mi padre ha comentar lo siguiente, pero repentinamente dijo:
''Hija mía, hay algunas personas que se adelantan a su tiempo... Pero tú no. Tú deberías haber nacido hace 100 años''.
Me pareció divertido, porque es verdad en cierto modo.
Tener mi edad en 1911... Sería una gran aventura. (Pero por Dios, que no me de por coger cierto buque con destino a las américas en 1912)

Una reverencia en la nariz,
Blanca.

domingo, 20 de febrero de 2011

Hoy me cambio de color: Dejo de llamarme Blanca y seré Rosa.

- Adiós - Le dijo a la flor.
Pero ella no le respondió.
- Adiós - Repitió.
La flor tosió, pero no era a causa de su resfriado.
- He sido una tonta - dijo por fin -. Te pido perdón. Trata de ser feliz.
Le sorprendió la falta de reproches. Permaneció completamente desconcertado con el recipiente de cristal en la mano.
No comprendía aquella dulce calma.
- Yo te amo, sí - dijo la flor-. El que tu no supieras nada de ello fue mi culpa; pero no tiene importancia. Tú has sido tan tonto como yo. Trata de ser feliz... Deja esa esfera de cristal tranquila. Ya no la quiero más.
- Pero el viento...
- No estoy tan resfriada como para... El aire fresco de la noche me hará bien. Soy una flor.
- Pero los animales...
- Es necesario que soporte dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas. ¡Dicen que son verdaderamente hermosas! Y si no, ¿quién me vendrá a visitar? Tú estarás muy lejos. Y en cuanto a las fieras, no les tengo miedo, tengo mis garras-.
 Y le mostraba ingenuamente sus cuatro espinas. Luego agregó:
- Anda, no te quedes así. Has decidido irte, así que vete ya.
Y es que la flor no quería que la viera llorar. Era una rosa tan orgullosa...

sábado, 5 de febrero de 2011

Esta estupidez tuya y mia... ¡Y tuya!

- Tu eres la única para mí.
- Sé que ahora piensas eso, pero hay cosas que deseas... Que deseamos los dos.
- Todos deseamos cosas. Nos levantamos cada día con un montón de deseos y nos pasamos toda la vida intentando hacerlos realidad, pero... Que desees algo no quiere decir que lo necesites para ser feliz.
- ¿Y qué es lo que necesitas?
- A tí.


No podía ser tan sencillo, ¿no?. Teníamos que salir así de tontos.

martes, 1 de febrero de 2011

Uno de mis profesores del conservatorio, Jose Manuel, dijo ayer en clase algo que me encantó, cuando vio que no nos tomábamos las correcciones tan en serio como deberíamos:
''Una corrección es como un secreto''.

Pensad en ello.