Nunca me he considerado una persona maniática, sino más bien todo lo contrario. Quien me conoce bien sabe de lo desordenada que soy, y de esa teoría mía de si-me-voy-a-acostar-otra-vez-no-voy-a-hacer-la-cama. La cosa no ha cambiado mucho, pero me he dado cuenta de que tengo otro tipo de manías, no estrictamente de limpieza, pero sí bastante divertidas. Y he descubierto que me encanta el universo de las manías, y que si tenéis tiempo y ganas, me comentéis algunas de las vuestras. Aquí van algunas:
-Siempre que voy a comer una fruta, ha de estar mojada cuando la muerda.
- La última prenda que me ponga siempre será la camiseta, camisa, o lo que sea que entre por la cabeza.
- Cuando suba o baje el volúmen a algo, debe quedar en un número que me recuerde a algo.
- Cuando me hacen una pregunta o me proponen algo, analizo la proposición sintácticamente.
- Si veo un video que dure 1:11, tengo que verlo aunque no me interese para nada.
- Antes de bailar tengo que crujirme todos los huesos posibles.
Y cosas así. Contadme vosotros.
Un besito en la nariz :)
Blanca.
Usa Protector solar
Corre incesantemente. Solo así podrás permanecer en el mismo sitio.
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexiones. Mostrar todas las entradas
domingo, 8 de abril de 2012
martes, 27 de marzo de 2012
Pecera pequeña
Yo que creía que quería desaparecer, olvidar todas mis raíces, volar a donde nadie me conociera, empezar de nuevo. Moverme en el frenético baile de una vieja ciudad de rascacielos, donde todo el mundo es nadie hasta que demuestren lo contrario.
Yo que quería ser reconocida, estar en el punto de mira de gente con la que nunca he hablado, participar activamente en las nuevas costumbres del primer mundo.
Yo que pensé que sabía lo que quería...
Ahora no puedo ni pensarlo.
No siempre lo que quieres coincide con lo que necesitas. Yo necesito tener un sillón estampado de flores, en ese conocido ángulo de una habitación que me sea favorita. Yo necesito tener que recoger a mis hijos del colegio. Necesito paredes de madera, colchas hechas a mano y tiempo para remendar ropa. Necesito el mismo abrazo del mismo hombre cada día, a ser posible, cada minuto. Con la misma sensación de hogar, la misma certeza de que no hay sitio mejor para mi. Yo no puedo ser nada. Yo quiero ser quien soy, ajena al movimiento, al frenesí, en un mundo en el que sí que existo. Y no existo sola. También existes tú, porque si no...
Si no, yo tampoco existo.
Eres mi condición de posibilidad.
Yo que quería ser reconocida, estar en el punto de mira de gente con la que nunca he hablado, participar activamente en las nuevas costumbres del primer mundo.
Yo que pensé que sabía lo que quería...
Ahora no puedo ni pensarlo.
No siempre lo que quieres coincide con lo que necesitas. Yo necesito tener un sillón estampado de flores, en ese conocido ángulo de una habitación que me sea favorita. Yo necesito tener que recoger a mis hijos del colegio. Necesito paredes de madera, colchas hechas a mano y tiempo para remendar ropa. Necesito el mismo abrazo del mismo hombre cada día, a ser posible, cada minuto. Con la misma sensación de hogar, la misma certeza de que no hay sitio mejor para mi. Yo no puedo ser nada. Yo quiero ser quien soy, ajena al movimiento, al frenesí, en un mundo en el que sí que existo. Y no existo sola. También existes tú, porque si no...
Si no, yo tampoco existo.
Eres mi condición de posibilidad.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Química.
Aquí donde me véis, eterna e inmutable como una idea platónica, he cambiado un montón a lo largo de mi vida. Por ejemplo, yo antes soñaba con ser nómada. Nada más lejos de lo que verdaderamente necesito. Digamos que no he cambiado, siempre he sido la misma, es sólo que he tenido que ir descubriéndolo descartando ciertas cosas. Es emocionante, espero no saber aún del todo quién soy. Lo único que necesito saber para sobrevivir es a dónde voy y por qué. Y eso lo sé.
Más ejemplos. Yo siempre he creído en el amor verdadero (tranquilos, eso no ha cambiado), pero antes no conocía mucho del tema. Me indignaba muchísimo cada vez que escuchaba algo como 'Los sentimientos son el defecto químico del cerebro de los perdedores'. ¡Me cojía cada pataleta!. Largos años han pasado, y no sostengo ya la carga que soportaba entonces.
Esta es mi respuesta: Oh, cariño... Ya me contarás.
Y punto. Nadie te hablará de química si ama muy, pero que muy de veras.
¿Qué son los sentimientos? Ah, ni idea. Pero tampoco me importa.
Un besito en la nariz.
Blanca.
Más ejemplos. Yo siempre he creído en el amor verdadero (tranquilos, eso no ha cambiado), pero antes no conocía mucho del tema. Me indignaba muchísimo cada vez que escuchaba algo como 'Los sentimientos son el defecto químico del cerebro de los perdedores'. ¡Me cojía cada pataleta!. Largos años han pasado, y no sostengo ya la carga que soportaba entonces.
Esta es mi respuesta: Oh, cariño... Ya me contarás.
Y punto. Nadie te hablará de química si ama muy, pero que muy de veras.
¿Qué son los sentimientos? Ah, ni idea. Pero tampoco me importa.
Un besito en la nariz.
Blanca.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Dejar tu estrella de la tarde debajo de su almohada.
A la merced de las olas vivimos, y no todos. Hay quien prefiere tener un barco grande y poderoso que pueda controlar, pero bueno, contádselo a los tripulantes del Titanic. Lo que pretendo decir es que de una forma u otra, no controlamos en absoluto nada de lo que sucede en nuestra vida. Se nos avalanzan problemas sin que podamos hacer nada para evadirlos. Es en esto donde radica lo maravilloso de la vida y de la juventud. Está bien tener un pequeño salvavidas,puesto que las probabilidades de ahogarse son las mismas que si tuviéramos un buque insumergible. Y es más divertido.
En ese camino creceremos como personas, lucharemos contra calamares gigantes, nos tragará una ballena, en su estómago conoceremos a nuestro mejor amigo, y cuando creamos que ese es el final, la ballena nos expulsará por el orificio de su lomo. Seguiremos nadando, dados de la mano con ese amigo. Es entonces cuando libremente, decidíis que ya habéis pasado suficientes aventuras juntos. Y así os cuento, amigos míos, que nadar es maravilloso, pero que llegará un momento en el que querré llegar a una orilla, darme una ducha y cocinar huevos fritos y bacon.
Si hubiera navegado en un barco, no tendría aventuras que contar, de modo que tuve la suerte de ir nadando, de encontrarme con él en una ballena gris. Ahora espero constantemente lo inesperado, pero sabiendo cómo van a acabar las cosas. Porque después de luchar, ver mundo y conocer a personas... Todos necesitamos volver a la Comarca y casarnos con Rosita.
Un besito en la nariz.
Blanca =)
En ese camino creceremos como personas, lucharemos contra calamares gigantes, nos tragará una ballena, en su estómago conoceremos a nuestro mejor amigo, y cuando creamos que ese es el final, la ballena nos expulsará por el orificio de su lomo. Seguiremos nadando, dados de la mano con ese amigo. Es entonces cuando libremente, decidíis que ya habéis pasado suficientes aventuras juntos. Y así os cuento, amigos míos, que nadar es maravilloso, pero que llegará un momento en el que querré llegar a una orilla, darme una ducha y cocinar huevos fritos y bacon.
Si hubiera navegado en un barco, no tendría aventuras que contar, de modo que tuve la suerte de ir nadando, de encontrarme con él en una ballena gris. Ahora espero constantemente lo inesperado, pero sabiendo cómo van a acabar las cosas. Porque después de luchar, ver mundo y conocer a personas... Todos necesitamos volver a la Comarca y casarnos con Rosita.
Un besito en la nariz.
Blanca =)
lunes, 14 de noviembre de 2011
¡Qué sabrás tú!
Todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia pero no todo procede de ella. Sin experiencia no hay conocimiento y no hay ningún conocimiento previo a la experiencia, pero la sola experiencia no basta para conocer. Tiene que haber una parte a priori, independiente de la experiencia, y es la que aporta el sujeto al objeto. Salva el conocimiento universal y necesario desde el idealismo.
Perdonadme que os adjunte un pequeño trozo de mis apuntes de Teoría del Conocimiento, pero es que últimamente escucho a gente decir mucho 'A priori', y eso me hace pensar... ¿Son conscientes de la carga filosófica que tiene esa expresión mientras la dicen?. Me parece injusto que no lo sean. ¡Pobre Kant!.
Un besito en la nariz =)
Blanca.
Conversaciones durante la siesta.
- ¿Qué estudiáis los filósofos?
- La realidad.
- JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
- Bueno, las realidades.
- JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
No. No sé qué estoy estudiando, y su escasa funcionalidad empieza a ser desesperante. Pero a veces, en alguna clase, uno de los profesores dice alguna cosa, como que el escepticismo es el camino a la fe, y la chispa vuelve a encenderse. No tengo ni idea de lo que estudio, es totalmente inútil, y muchas veces muy aburrido, pero... ¡El escepticismo es el camino a la fe!. ¡Por Dios, ni siquiera sé lo que significa, pero suena tan bien!.
Un besito en la nariz.
Blanca =)
- La realidad.
- JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
- Bueno, las realidades.
- JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
No. No sé qué estoy estudiando, y su escasa funcionalidad empieza a ser desesperante. Pero a veces, en alguna clase, uno de los profesores dice alguna cosa, como que el escepticismo es el camino a la fe, y la chispa vuelve a encenderse. No tengo ni idea de lo que estudio, es totalmente inútil, y muchas veces muy aburrido, pero... ¡El escepticismo es el camino a la fe!. ¡Por Dios, ni siquiera sé lo que significa, pero suena tan bien!.
Un besito en la nariz.
Blanca =)
¡Presente!
Sé que estoy perdida. Perdonadme, porque es cuando más cosas tengo que contar y cuando menos pienso contaros. Quizá actualice de vez en cuando, recomendando que veáis una película, que escuchéis una canción, o que viváis de determinada manera. Obviamente, y por esto me siento orgullosa de vosotros, no me haréis ni caso. El mejor consejo que puedo daros es que viváis como os de la gana. A lo mejor así, ente resacas o entre cardenales, encontráis el significado de la libertad. Será donde menos esperéis, de eso podéis estar seguros, pero cuando la veáis sabréis que es ella, clara y distinta como una verdad Cartesiana. No serán necesarias argumentaciones ni justificaciones. Cuando seáis libres, sabréis que lo sois porque sí.
Se puede ser libre perteneciendo a otra persona más que a tí mismo. Se puede ser libre sin tiempo para almorzar, o para conectarte a tuenti. Qué paradoja tan curiosa que se alcance la libertad cuando se regala libertad a cambio de nada. Libertad es no tener dinero para comprarte ropa nueva, reciclar prendas de cuando tu madre era joven, hacer el desayuno para otra persona, regalar porque sí en un día cualquiera.
Estoy regalando libertad por ahí, quizá por eso esté tan perdida. ¿La queréis en papel de regalo, o en una bolsa perfumada?.
Un besito en la nariz.
Blanca =)
Se puede ser libre perteneciendo a otra persona más que a tí mismo. Se puede ser libre sin tiempo para almorzar, o para conectarte a tuenti. Qué paradoja tan curiosa que se alcance la libertad cuando se regala libertad a cambio de nada. Libertad es no tener dinero para comprarte ropa nueva, reciclar prendas de cuando tu madre era joven, hacer el desayuno para otra persona, regalar porque sí en un día cualquiera.
Estoy regalando libertad por ahí, quizá por eso esté tan perdida. ¿La queréis en papel de regalo, o en una bolsa perfumada?.
Un besito en la nariz.
Blanca =)
sábado, 17 de septiembre de 2011
Alfredo no terminó de contar la verdadera historia
Érase una vez un soldado que se enamoró de una princesa. Al ver que no tenía posibilidades, intentó enamorarla de otra forma, que sería la siguiente: Esperaría bajo su ventana 100 días y 100 noches, hiciera frío o calor, hasta que la princesa se enamorase de él y bajara a concederle su mano. Así lo hizo. Pasaron los días y el soldado no se movía de debajo de la ventana. La lluvia caía sobre él, se le helaban las manos, tiritaba de frío, pero él seguía en su sitio, impasible. Llegó la noche 99 y él seguía allí, las lágrimas caían sobre sus ojos, estaba destrozado. Y después de tanto sufrimiento, en la noche 99, se levantó y se fue.
Aquí acaba el cuento que Alfredo le cuenta a Salvatore (Totó) en Cinema Paradiso, película que os recomiendo con mucho mucho entusiasmo. Por esta historia, por la magia y por la maravillosa banda sonora. No es una fábula muy esperanzadora para un Totó que buscaba consejo al no ser correspondido. Casi no se comprende, aunque bien visto tengamos claro que una mujer que hace a tal hombre sufrir de tal manera, no es digna de tal sufrimiento dedicado. Yo una vez presencié el verdadero final de la historia.
Tarde, pero la princesa se enamoró de él. Lástima que se diera cuenta cuando el soldado ya se estaba marchando. Debería haber corrido detrás de él, agarrarle de la manga, tirarlo hacia ella y darle el beso que merecía. Pero no lo hizo porque, cielos, ¡es una princesa! ¡y una princesa no debe hacer esas cosas!. El orgullo siempre está presente en las historias como ésta, pero llega el momento en el que es ese orgullo mismo y no la concupiscencia lo que las convierte en tiernas. Mientras ella se arrepiente en su alcoba, añorando la imagen del soldado bajo su ventana, él se dedica a disfrutar de su vida, que 99 días desperdiciados son muchos para la sonrisa tan bonita que tenía.
Un día se volvieron a encontrar. Ella era ahora la enamorada, y le prometió 100 días y 100 noches bajo su ventana. Empezó, de hecho, a cumplir su promesa, permaneciendo bajo el sol abrasador de pleno mes de julio. Pero él no fue tan cruel como lo fuera ella en su momento, de modo que a las dos semanas, el soldado bajó de sus aposentos y ¡obviamente! que sé que lo estáis esperando, la besó. Y ahí siguen, besuqueándose bajo la ventana.
Que sí que sí, que yo los he visto.
Un besito en la nariz, Blanca =)
Aquí acaba el cuento que Alfredo le cuenta a Salvatore (Totó) en Cinema Paradiso, película que os recomiendo con mucho mucho entusiasmo. Por esta historia, por la magia y por la maravillosa banda sonora. No es una fábula muy esperanzadora para un Totó que buscaba consejo al no ser correspondido. Casi no se comprende, aunque bien visto tengamos claro que una mujer que hace a tal hombre sufrir de tal manera, no es digna de tal sufrimiento dedicado. Yo una vez presencié el verdadero final de la historia.
Tarde, pero la princesa se enamoró de él. Lástima que se diera cuenta cuando el soldado ya se estaba marchando. Debería haber corrido detrás de él, agarrarle de la manga, tirarlo hacia ella y darle el beso que merecía. Pero no lo hizo porque, cielos, ¡es una princesa! ¡y una princesa no debe hacer esas cosas!. El orgullo siempre está presente en las historias como ésta, pero llega el momento en el que es ese orgullo mismo y no la concupiscencia lo que las convierte en tiernas. Mientras ella se arrepiente en su alcoba, añorando la imagen del soldado bajo su ventana, él se dedica a disfrutar de su vida, que 99 días desperdiciados son muchos para la sonrisa tan bonita que tenía.
Un día se volvieron a encontrar. Ella era ahora la enamorada, y le prometió 100 días y 100 noches bajo su ventana. Empezó, de hecho, a cumplir su promesa, permaneciendo bajo el sol abrasador de pleno mes de julio. Pero él no fue tan cruel como lo fuera ella en su momento, de modo que a las dos semanas, el soldado bajó de sus aposentos y ¡obviamente! que sé que lo estáis esperando, la besó. Y ahí siguen, besuqueándose bajo la ventana.
Que sí que sí, que yo los he visto.
Un besito en la nariz, Blanca =)
viernes, 8 de julio de 2011
Secretos.
Tengo miedo. Ya sé que no lo parece porque siempre voy feliz por la vida, pero a veces necesito cantar cuando voy por los pasillos oscuros, para ahuyentar fantasmas o malos pensamientos.
Me da miedo conducir, aunque me esté sacando el permiso para ello. Tanta responsabilidad en mis manos me hace tener vértigo.
Me da pánico lesionarme, el hospital. EL DENTISTA.
Me da miedo presenciar una muerte, quedarme atrapada en un desierto. La niña de 'The ring'.
Tengo fobia a las miradas inquisitorias de mi padre, a decepcionarle.
Temo que alguien que es importante para mí no se sienta bien a mi lado. Me da miedo ser motivo de angustia para alguien. No ser suficiente.
Me dan miedo muchas cosas. Me da miedo que nada vuelva a ser como es.
Un besito en la nariz.
Blanca.
Me da miedo conducir, aunque me esté sacando el permiso para ello. Tanta responsabilidad en mis manos me hace tener vértigo.
Me da pánico lesionarme, el hospital. EL DENTISTA.
Me da miedo presenciar una muerte, quedarme atrapada en un desierto. La niña de 'The ring'.
Tengo fobia a las miradas inquisitorias de mi padre, a decepcionarle.
Temo que alguien que es importante para mí no se sienta bien a mi lado. Me da miedo ser motivo de angustia para alguien. No ser suficiente.
Me dan miedo muchas cosas. Me da miedo que nada vuelva a ser como es.
Un besito en la nariz.
Blanca.
domingo, 19 de junio de 2011
Otra vez la diferencia entre sustancia y accidente.
Si por algún motivo, ya sean estudios o trabajo, tuvieras que abandonar tu pueblo natal (Ojo, ciudades no valen, solo pueblos), te encontrarías con el siguiente fenómeno.
Si regresaras cada fin de semana, notarías primero que han cambiado cosas de sitio. Quizá mientras se limpiaba, una fotografía se puso en otra repisa y se quedó ahí por un olvido. No intencionadamente, pero la fotografía acabará pasándose a ese nuevo sitio y te desconcertará cuando vuelvas a casa.
Más tarde, te darás cuenta de que han cerrado tal tienda, y de que han puesto una terraza en el restaurante del barrio. Así, de fin de semana a fin de semana descubrirás más cambios contra los que no puedes hacer nada. Todo deviene y tú no observas la metamorfosis, sino que te sorprenden las mariposas cuando dejaste orugas al marcharte.
Y poco a poco, no necesariamente en mucho tiempo, te da la impresión de que tu pueblo natal no es ya tu pueblo, ni tu casa es ya tu casa. Pero tengo la impresión de que si me marchara mucho mucho tiempo, y volviera ya siendo mayor, con hijos y quizás nietos... Descubriría que en realidad, todo sigue exactamente igual que cuando me lo encontré al nacer.
No cambiamos tanto como parece, aunque necesitemos tardar mucho tiempo en regresar a nuestro orígen para darnos cuenta. Mejor que os lo diga ya, así os ahorráis un viaje cuando llevéis años sin pisar vuestro pueblo. Seguíis y seguiréis igualitos.
Un besito en la nariz.
Blanca.
Si regresaras cada fin de semana, notarías primero que han cambiado cosas de sitio. Quizá mientras se limpiaba, una fotografía se puso en otra repisa y se quedó ahí por un olvido. No intencionadamente, pero la fotografía acabará pasándose a ese nuevo sitio y te desconcertará cuando vuelvas a casa.
Más tarde, te darás cuenta de que han cerrado tal tienda, y de que han puesto una terraza en el restaurante del barrio. Así, de fin de semana a fin de semana descubrirás más cambios contra los que no puedes hacer nada. Todo deviene y tú no observas la metamorfosis, sino que te sorprenden las mariposas cuando dejaste orugas al marcharte.
Y poco a poco, no necesariamente en mucho tiempo, te da la impresión de que tu pueblo natal no es ya tu pueblo, ni tu casa es ya tu casa. Pero tengo la impresión de que si me marchara mucho mucho tiempo, y volviera ya siendo mayor, con hijos y quizás nietos... Descubriría que en realidad, todo sigue exactamente igual que cuando me lo encontré al nacer.
No cambiamos tanto como parece, aunque necesitemos tardar mucho tiempo en regresar a nuestro orígen para darnos cuenta. Mejor que os lo diga ya, así os ahorráis un viaje cuando llevéis años sin pisar vuestro pueblo. Seguíis y seguiréis igualitos.
Un besito en la nariz.
Blanca.
lunes, 13 de junio de 2011
Lo que se lleva.
La que se lleva al chico siempre es la chica dura. La que viste de colores, la que lleva pendientes enormes y la que no deja títere con cabeza. Eso es lo que mola ahora, ¡partir con la pana!.
Pues a mí me gusta la pana, porque es muy calentita en invierno. Y me gustan los vestidos blancos, lilas y de mi color favorito. No sé deletrear el color, pero os aseguro que no es llamativo. Hablo flojito, y mi padre siempre me llama empalagosa. Es fácil tomarme el pelo, confío mucho en la gente.
Me gusta como soy porque soy blanca, lila, y de mi color favorito, pero eso no parece llamar mucho la atención de la gente. A veces he intentado ser la dura, tener carácter fuerte y enseñar dientes, pero no he tenido mucho éxito. Luego me doy cuenta de que no me gusta llamar la atención, sino que es más bonito mirar a los colores moverse en torbellino.
Y se está muy bien en el alféizar de la ventana, porque en un mundo de escandalosos, lo escandaloso es estar callado. Alguien encontrará mi carácter algún día y sabrá que no soy tan circunstancial como esas chicas duras.
Un besito en la nariz.
Blanca =)
Pues a mí me gusta la pana, porque es muy calentita en invierno. Y me gustan los vestidos blancos, lilas y de mi color favorito. No sé deletrear el color, pero os aseguro que no es llamativo. Hablo flojito, y mi padre siempre me llama empalagosa. Es fácil tomarme el pelo, confío mucho en la gente.
Me gusta como soy porque soy blanca, lila, y de mi color favorito, pero eso no parece llamar mucho la atención de la gente. A veces he intentado ser la dura, tener carácter fuerte y enseñar dientes, pero no he tenido mucho éxito. Luego me doy cuenta de que no me gusta llamar la atención, sino que es más bonito mirar a los colores moverse en torbellino.
Y se está muy bien en el alféizar de la ventana, porque en un mundo de escandalosos, lo escandaloso es estar callado. Alguien encontrará mi carácter algún día y sabrá que no soy tan circunstancial como esas chicas duras.
Un besito en la nariz.
Blanca =)
Cupido no usa flechas, sino dardos tranquilizantes pequeñitos.
Como yo no cuento con un repertorio de corazones rotos a mis espaldas, no puedo contaros por experiencia propia qué es lo que enamora a un hombre. Sí que soy muy enamoradiza, pero al ser tan rara sería inútil generalizar mi criterio. Aún así, a veces pienso en qué se tiene que saber de una mujer para que un hombre caiga por ella.
Quizás no sea necesario saber nada de la otra persona. Aunque suene como una ilusa, no me parece descabellado que dos personas se crucen un día por la calle y noten cómo las estrellas se alinean. Imagino que será como una experiencia trascendental en la que una ciencia te comunica que os pertenecéis, sin tener que haber estudiado ningún dato para saberlo.
Al fin y al cabo, ya lo dijo Julieta: ¿Qué es un nombre?. Solo una palabra que la persona nunca eligió. ¿Y si él es más joven que ella? ¿Y si no tienen nada en común? ¡Pero qué más da, hombre!. Lo que pienso cuando pienso en esto, es que todas estas cosas no son las que enamoran a la gente.
Si observaras a una chica y analizaras los detalles sería mucho más útil. Si bebe un sorbito de refresco antes de empezar a comer, si aparta la zanahoria, si deshace el rollito de primavera o se lo come tal y como se sirve... Si tiene un sitio en el bolso para cada cosa o simplemente arroja todo dentro, si guarda los tickets de lo que compra, si sonríe cuando dice 'gracias'.
Puedes enamorarte de estas cosas sin saber si también le gusta Big Bang Theory, sin saber cómo se llama, dónde se crió o cuántos años tiene. Yo podría enamorarme así. Pero claro, yo soy muy rara.
Un besito en la nariz, que sé que os habéis leído todo esto para poder recibirlo.
Blanca =)
Quizás no sea necesario saber nada de la otra persona. Aunque suene como una ilusa, no me parece descabellado que dos personas se crucen un día por la calle y noten cómo las estrellas se alinean. Imagino que será como una experiencia trascendental en la que una ciencia te comunica que os pertenecéis, sin tener que haber estudiado ningún dato para saberlo.
Al fin y al cabo, ya lo dijo Julieta: ¿Qué es un nombre?. Solo una palabra que la persona nunca eligió. ¿Y si él es más joven que ella? ¿Y si no tienen nada en común? ¡Pero qué más da, hombre!. Lo que pienso cuando pienso en esto, es que todas estas cosas no son las que enamoran a la gente.
Si observaras a una chica y analizaras los detalles sería mucho más útil. Si bebe un sorbito de refresco antes de empezar a comer, si aparta la zanahoria, si deshace el rollito de primavera o se lo come tal y como se sirve... Si tiene un sitio en el bolso para cada cosa o simplemente arroja todo dentro, si guarda los tickets de lo que compra, si sonríe cuando dice 'gracias'.
Puedes enamorarte de estas cosas sin saber si también le gusta Big Bang Theory, sin saber cómo se llama, dónde se crió o cuántos años tiene. Yo podría enamorarme así. Pero claro, yo soy muy rara.
Un besito en la nariz, que sé que os habéis leído todo esto para poder recibirlo.
Blanca =)
![]() |
| Foto bonita para compensar tantas letras. |
jueves, 9 de junio de 2011
Manual sobre cómo crear universos.
La música empieza, el cuerpo de baile entra en escena. No es tu salida aún, pero tú estás entre bambalinas. Todo es más bonito desde ahí, puedes ver los perfiles enmarcados por las luces, escuchas mejor el sonido de las puntas. Me encanta ese sonido. Es una percusión suave, acompasada, recuerda al trote de un caballo por la orilla.
Estás inmersa en ese mundo cuando te das cuenta de que te toca a tí. Entras a escena y todo cambia. Sabes que todos los ojos te miran a tí, y tú no puedes mirar a ninguno, es como si se creara un universo en miniatura y en movimiento.
En ese universo todo es ambiguo y todo es mas claro. Es fácil porque no hay problemas más allá de esa dimensión surgida, no importa lo que haya pasado en el Backstage, en tu casa, en la calle... Cuando pisas el escenario nada de eso existe, sois solo tú y la música. Pero es también difícil, porque el universo que se crea con la escena depende enteramente de ese momento, y depende de tí. En ese mundo, todo es.
Las luces se meten dentro a través de los ojos, se mezcla el vestuario con el movimiento, los pasos con la historia que quieres contar. Y por un momento, todo tiene sentido. Sólo dura un minuto, luego, tienes que abandonar el escenario y en universo de color que has creado.
Entrenas muchas horas cada día, lloras mucho, y también sangras cuando fuerzas lo que no debería ser forzado. Y todo eso se culmina en un minuto en escena. ¿Pero sabéis qué? Que pese a todo eso, merece la pena. Ese diminuto instante en la larga historia del universo es vida en el más amplio de los sentidos, en todas sus dimensiones y en todo su ser. Esos segundos son más valiosos que muchos días juntos.
No sabría explicarlo. Quizá podría bailároslo, y tal vez lo entendiérais. Es complicado.
Un besito en la nariz.
Blanca =)
Estás inmersa en ese mundo cuando te das cuenta de que te toca a tí. Entras a escena y todo cambia. Sabes que todos los ojos te miran a tí, y tú no puedes mirar a ninguno, es como si se creara un universo en miniatura y en movimiento.
En ese universo todo es ambiguo y todo es mas claro. Es fácil porque no hay problemas más allá de esa dimensión surgida, no importa lo que haya pasado en el Backstage, en tu casa, en la calle... Cuando pisas el escenario nada de eso existe, sois solo tú y la música. Pero es también difícil, porque el universo que se crea con la escena depende enteramente de ese momento, y depende de tí. En ese mundo, todo es.
Las luces se meten dentro a través de los ojos, se mezcla el vestuario con el movimiento, los pasos con la historia que quieres contar. Y por un momento, todo tiene sentido. Sólo dura un minuto, luego, tienes que abandonar el escenario y en universo de color que has creado.
Entrenas muchas horas cada día, lloras mucho, y también sangras cuando fuerzas lo que no debería ser forzado. Y todo eso se culmina en un minuto en escena. ¿Pero sabéis qué? Que pese a todo eso, merece la pena. Ese diminuto instante en la larga historia del universo es vida en el más amplio de los sentidos, en todas sus dimensiones y en todo su ser. Esos segundos son más valiosos que muchos días juntos.
No sabría explicarlo. Quizá podría bailároslo, y tal vez lo entendiérais. Es complicado.
Un besito en la nariz.
Blanca =)
miércoles, 1 de junio de 2011
La segunda parte de las aventuras de Petalito de Lirio
Me gustaría poder deciros que un príncipe azul trepó su torre para rescatarla del silencio. Sería bonito que apareciera un hada con nombre de flor que le concediera un deseo. El hada de los girasoles, por ejemplo. Pero nada de esto sucedió. Petalito de Lirio era más bien un personaje de los hermanos Grimm sin filtrar por la censura.
Lloró un tiempo, pero cuando se cansó empezó a pensar. Si el baúl de sus sueños estaba cerrado y no podía sedarse mirándolo, ni a su alrededor había consuelo, la solución era fácil. Estaba en sus manos, y no en la de ningún principe o hada madrina, la de convertir su mundo real en un mundo de ensueño. Trabajó. Trabajó mucho, dejó a un lado muchas tentaciones. Aprendió a cerrarlas cuando se abrían a su paso. Y de tanto trabajar y cerrar puertas, consiguió que aquello que vió en el baúl de los sueños se trasladara a la realidad.
Todo lo que pudo haber sido, era. Y, además, mientras cerraba el cajón de ''no trabajar y parar a descansar'', se dio cuenta de algo. Su madre había regresado en cierto modo, estaba en los cambios que habían surgido en su ausencia. Estaba en cada vez que Petalito de Lirio cerraba una puerta.
En ese momento supo que si quisiera mirar el interior de su baúl, solo tendría que mirar alrededor. Ya no estaba sola, ya no había silencio, ya bajó de su torre y cumplió sus sueños. Es feliz.
Estaría bien que apareciera un príncipe, lo sé. Ninguna historia es bonita sin un príncipe. Pero esta aún no ha acabado, y me gustaría pensar que aún hay personajes esperando entre bambalinas para formar parte de este cuento. Petalito de Lirio aún está en el camino.
Un besito en la nariz.
Blanca.
Lloró un tiempo, pero cuando se cansó empezó a pensar. Si el baúl de sus sueños estaba cerrado y no podía sedarse mirándolo, ni a su alrededor había consuelo, la solución era fácil. Estaba en sus manos, y no en la de ningún principe o hada madrina, la de convertir su mundo real en un mundo de ensueño. Trabajó. Trabajó mucho, dejó a un lado muchas tentaciones. Aprendió a cerrarlas cuando se abrían a su paso. Y de tanto trabajar y cerrar puertas, consiguió que aquello que vió en el baúl de los sueños se trasladara a la realidad.
Todo lo que pudo haber sido, era. Y, además, mientras cerraba el cajón de ''no trabajar y parar a descansar'', se dio cuenta de algo. Su madre había regresado en cierto modo, estaba en los cambios que habían surgido en su ausencia. Estaba en cada vez que Petalito de Lirio cerraba una puerta.
En ese momento supo que si quisiera mirar el interior de su baúl, solo tendría que mirar alrededor. Ya no estaba sola, ya no había silencio, ya bajó de su torre y cumplió sus sueños. Es feliz.
Estaría bien que apareciera un príncipe, lo sé. Ninguna historia es bonita sin un príncipe. Pero esta aún no ha acabado, y me gustaría pensar que aún hay personajes esperando entre bambalinas para formar parte de este cuento. Petalito de Lirio aún está en el camino.
Un besito en la nariz.
Blanca.
lunes, 30 de mayo de 2011
El cuento de la niña que dejaba las puertas abiertas.
Había una vez hace poco tiempo, en un lugar muy próximo a tí, una niña llamada Petalito de Lirio. Esta pequeña tenía una peculiaridad: Allá por donde abría algo, abierto lo dejaba. Cuando abría el cajón de los manteles, ponía la mesa y el cajón lo dejaba abierto. Su madre siempre se quejaba porque después de vestirse, el armario siempre se quedaba con las puertas de par en par. Y claro, como es natural, siempre se chocaba con las puertas y los cajones que había dejado sin cerrar.
Un día, estando Petalito de Lirio en la cama, le dio por pasear por su propio interior. En ese lugar hay que tener mucho cuidado con lo que se abre. Pero la niña estaba medio dormida, medio despierta, y en ese momento no se tiene control sobre lo que se dice o se piensa, y abrió un baúl.
Quedó fascinada por lo que vio: Todo lo que podria haber sido, y no fue. Todos los sueños que dejó olvidados, todo lo que había juzgado como tonterías. Era algo realmente maravilloso, y podría pasarse toda su vida mirando el interior de ese baúl. Petalito de Lirio se quedó hechizada y no podía dejar de mirar, olvidándose de la realidad, de que tenía una vida que no se correspondía con sus sueños.
Todos los que la conocían estaban preocupados por su ausencia, por su mirada perdida. No sabían que Petalito de Lirio estaba sumergida en lo que nunca fue.
Un día. El baúl se cerró de golpe. Ella intentaba abrirlo con todas sus fuerzas, pero el peso de la realidad lo mantenía cerrado. Cuando vió por fin lo que pasaba en su exterior, ya no había nadie que la regañara por no cerrar los cajones que abría. Entonces supo que si en ese momento abriera el baúl, estaría dentro su madre diciéndole: 'Cuando te vayas, ¡cierralo!', y que podría pasarse toda la vida escuchando su voz regañona saliendo de él. Pero a su alrededor solo había silencio, y el baúl no se abría.
No os preocupéis. Tiene segunda parte.
Un besito en la nariz.
Petalito de Lirio.
Un día, estando Petalito de Lirio en la cama, le dio por pasear por su propio interior. En ese lugar hay que tener mucho cuidado con lo que se abre. Pero la niña estaba medio dormida, medio despierta, y en ese momento no se tiene control sobre lo que se dice o se piensa, y abrió un baúl.
Quedó fascinada por lo que vio: Todo lo que podria haber sido, y no fue. Todos los sueños que dejó olvidados, todo lo que había juzgado como tonterías. Era algo realmente maravilloso, y podría pasarse toda su vida mirando el interior de ese baúl. Petalito de Lirio se quedó hechizada y no podía dejar de mirar, olvidándose de la realidad, de que tenía una vida que no se correspondía con sus sueños.
Todos los que la conocían estaban preocupados por su ausencia, por su mirada perdida. No sabían que Petalito de Lirio estaba sumergida en lo que nunca fue.
Un día. El baúl se cerró de golpe. Ella intentaba abrirlo con todas sus fuerzas, pero el peso de la realidad lo mantenía cerrado. Cuando vió por fin lo que pasaba en su exterior, ya no había nadie que la regañara por no cerrar los cajones que abría. Entonces supo que si en ese momento abriera el baúl, estaría dentro su madre diciéndole: 'Cuando te vayas, ¡cierralo!', y que podría pasarse toda la vida escuchando su voz regañona saliendo de él. Pero a su alrededor solo había silencio, y el baúl no se abría.
No os preocupéis. Tiene segunda parte.
Un besito en la nariz.
Petalito de Lirio.
martes, 17 de mayo de 2011
Requisitos para el amor de mi vida.
Será hindú, y además pelirrojo. Se sabrá el guión de 'La vida es Bella' y se ganará mi primer beso al recitarme la conversación de 'Ah, me olvidaba decirte que...'. Tendrá algo especial en la línea de su cuello. Tendrá una espalda ancha que me abrace y me haga sentir protegida. Estará todo el día haciéndome reír con chistes malos. Le gustará leer, y aunque no sea bailarín, irá a verme a todas mis actuaciones. Él será más de bollywood. Se sentirá bien consigo mismo, no se cambiaría nada de su físico. Le gustará comer chuches, comida rápida, pasteles... Y será tan natural que nunca se parará a pensar en las calorías. Siempre tendrá regalices rojos en sus bolsillos. Él será el patoso de la pareja, y correrá con las rodillas hacia dentro. Aún así, me pedirá matrimonio tras escalar hasta mi ventana. Me sorprenderá visitándome los días más inesperados. Solo elogiará mi belleza los días en los que esté vestida de fiesta. Cuando vivamos juntos, construirá un cenador blanco en el jardín para mí. Sabrá montar a caballo, y daremos sendos paseos por la playa. Me llevará de viaje a muchos sitios, me enseñará rincones que nadie se para a mirar. No pondrá objeciones a los disparatados nombres que tengo pensados para nuestros hijos.
Lo divertido es que al final será totalmente lo contrario. No será dulce ni complaciente, será vulgar y me hará sentir de esa misma forma. Pero el amor... Es más caprichoso que yo, y no creo que nuestros deseos coincidan.
Un besito en la nariz.
Blanca.
Lo divertido es que al final será totalmente lo contrario. No será dulce ni complaciente, será vulgar y me hará sentir de esa misma forma. Pero el amor... Es más caprichoso que yo, y no creo que nuestros deseos coincidan.
Un besito en la nariz.
Blanca.
jueves, 5 de mayo de 2011
Las bandas sonoras de nuestras vidas.
A veces Olive imaginaba que había una orquesta en su corazón. Música que sólo ella escuchaba, salvo cuando su corazón se rompía y ésta se derramaba en el mundo.Las películas han hecho estragos en nuestras espectativas de la vida. Los momentos más bonitos que podamos vivir quedan sosos, insípidos, les falta algo que no nos permite vivirlos por completo... ¡Pero en las películas lo viven! ¿Por qué nosotros no? Porque nos falta banda sonora, y la música es algo imprescindible, que debería estar presente siempre, acompañandonos en los lugares, las situaciones, los momentos y los sentimientos. Para cada cosa hay una música que le viene al pelo. Así que os presento aquí el secreto de la felicidad: Tararead mentalmente una música que exprese cada instante del día. Todas tus experiencias se llenarán de belleza y se vivirán el doble. Entonces comprenderás también que si un compositor creó una obra tan afín a tus sentimientos, significa que tú mismo eres comprendido, que no estás solo en el mundo.
Qué sería de Piratas del Caribe, de El Señor de los Anillos, de Harry Potter, de la lista de Schindler, de la Misión, de Star Wars, sin música. No serían personajes, serían personas normales y corrientes como nosotros, que no tenemos banda sonora.
He aquí mi teoría sobre la causa del nihilismo y el pesimismo: No tenemos banda sonora. ¿La solución? Bailar (porque bailando siempre hay música). ¡Tened siempre música en el corazón, derramadla al mundo, sed personajes!
Un besito en la nariz.
jueves, 28 de abril de 2011
Metáfora de la línea discontinua
Si hay algo que no le puedo reprochar a Nietzsche, es eso de que entendemos mejor mediante metáforas. Pero metáforas de verdad, no como éstas:
Ismael, un compañero de la facultad que quizá nunca lea esto, encontró el otro día uno de esos símiles que coinciden en absolutamente todo, una metáfora perfecta. Seguro que estaréis de acuerdo con ella cuando os la exponga. Dice así.
Todos tenemos en nuestra vida una persona cuyo carril se separa del nuestro únicamente por una línea discontinua. Como sabréis si tenéis nociones básicas de educación vial, las lineas discontinuas permiten atravesar de un carril a otro. Esa persona puede meterse en tu carril, y tú en el suyo.
No es como esas personas que ponen quita-miedos de los que cortan miembros del cuerpo, franqueando su carril. El problema de la línea discontinua es que siempre hay movimiento, cambio, a veces vais por vías distintas y otras váis matrícula contra parachoques. Esperemos que con tanto pasar por encima, los neumáticos borren la línea por muy discontinua que sea, y acabemos en un mismo carril, solo que más ancho y más libre, ocupando el lugar que antes ocupaban dos.
Un besito en la nariz
Ismael, un compañero de la facultad que quizá nunca lea esto, encontró el otro día uno de esos símiles que coinciden en absolutamente todo, una metáfora perfecta. Seguro que estaréis de acuerdo con ella cuando os la exponga. Dice así.
Todos tenemos en nuestra vida una persona cuyo carril se separa del nuestro únicamente por una línea discontinua. Como sabréis si tenéis nociones básicas de educación vial, las lineas discontinuas permiten atravesar de un carril a otro. Esa persona puede meterse en tu carril, y tú en el suyo.
No es como esas personas que ponen quita-miedos de los que cortan miembros del cuerpo, franqueando su carril. El problema de la línea discontinua es que siempre hay movimiento, cambio, a veces vais por vías distintas y otras váis matrícula contra parachoques. Esperemos que con tanto pasar por encima, los neumáticos borren la línea por muy discontinua que sea, y acabemos en un mismo carril, solo que más ancho y más libre, ocupando el lugar que antes ocupaban dos.
Un besito en la nariz
Alienados en el buen sentido de la palabra.
Cuando admiramos profundamente a alguien, siempre hay otro alguien digno de menos admiración que dice: Solo es una persona corriente, como tú y como yo, de carne y hueso, hace pis y caca, tiene pelos y preocupaciones mundanas. ¡Ay, amigo, si tú supieras!
Un ser que consigue sintonizar las capacidades del cuerpo con los deseos del alma, no es una persona más. La espiritualidad intenta cada día trascender, ir más allá del simple vivir, pero su cascarón imperfecto, rebelde, siempre anhelante de tener la última palabra, no le deja cumplir sus deseos.
Muy especial tiene que ser alguien para no ponerle obstáculos a las utopías del alma, y no merece en absoluto que lo rebajen al mismo nivel que los mortales.
Los seres humanos somos constitutivamente frágiles, incluso ya rotos. Solo podemos expresar la magnificencia de nuestro interior cuando el cascarón se rompe, y cuando se rompe, nos morimos. Por tanto, aquellos que han conseguido llevar su cuerpo a la capacidad de expresar lo que su alma narra, han dejado de ser humanos para convertirse en seres de otro planeta. Animales muy especiales, pura sangre, cuya alma trasciende el tiempo a través del recuerdo de su cuerpo. Inmortales, siempre en la memoria de los imperfectos, siempre en la historia finita. Siempre en el universo.
Un ser que consigue sintonizar las capacidades del cuerpo con los deseos del alma, no es una persona más. La espiritualidad intenta cada día trascender, ir más allá del simple vivir, pero su cascarón imperfecto, rebelde, siempre anhelante de tener la última palabra, no le deja cumplir sus deseos.
Muy especial tiene que ser alguien para no ponerle obstáculos a las utopías del alma, y no merece en absoluto que lo rebajen al mismo nivel que los mortales.
Los seres humanos somos constitutivamente frágiles, incluso ya rotos. Solo podemos expresar la magnificencia de nuestro interior cuando el cascarón se rompe, y cuando se rompe, nos morimos. Por tanto, aquellos que han conseguido llevar su cuerpo a la capacidad de expresar lo que su alma narra, han dejado de ser humanos para convertirse en seres de otro planeta. Animales muy especiales, pura sangre, cuya alma trasciende el tiempo a través del recuerdo de su cuerpo. Inmortales, siempre en la memoria de los imperfectos, siempre en la historia finita. Siempre en el universo.
![]() |
| Baryshnikov, por ejemplo. |
miércoles, 27 de abril de 2011
Zenón paradójico de lo infinito.
Decía el sofista de Elea lo siguiente:
Sitúese a unos 8 metros de un árbol, arco y flecha en mano. Tense la cuerda del arco para apuntar al tronco con la flecha. Suelte la cuerda.
La flecha saldrá disparada hacia el tronco, pero antes tendrá que recorrer, obviamente, la mitad de la distancia que los separa (En este caso, 4 metros). Una vez alcanzada esa mitad, tendrá que alcanzar la mitad de esa mitad (2 metros). De nuevo, tendrá que recorrer la mitad de lo que le queda (1 metro). Luego, 50 centímetros, 25... Y como infinitas son las mitades del espacio, infinito será el camino. La flecha nunca llegará a su destino, el tronco permanecerá intacto porque lo protege una infinidad de mitades.
Supongo que también podemos aplicarnos esto. No podría llegar a tí por muchos cansinos pasos que de, y en cambio estás ahí, a 8 metros. Como esa escena de película en la que el pasillo se alarga, y se alarga, y no se alcanza el picaporte de la puerta del fondo por mucho que se corra.
En época de Zenón, se desconocía que una suma de infinitos términos puede tener un resultado finito. Supongo que las mitades que nos separan se acabarán cuando nosotros decidamos. O cuando decida el cosmos. En cualquier caso, no hay que dejar de caminar mientras esperamos.
Sin descanso, para que la flecha no sólo llegue a tocar el árbol, sino que lo atraviese y ocupe su mismo espacio, dentro de él.
Sitúese a unos 8 metros de un árbol, arco y flecha en mano. Tense la cuerda del arco para apuntar al tronco con la flecha. Suelte la cuerda.
La flecha saldrá disparada hacia el tronco, pero antes tendrá que recorrer, obviamente, la mitad de la distancia que los separa (En este caso, 4 metros). Una vez alcanzada esa mitad, tendrá que alcanzar la mitad de esa mitad (2 metros). De nuevo, tendrá que recorrer la mitad de lo que le queda (1 metro). Luego, 50 centímetros, 25... Y como infinitas son las mitades del espacio, infinito será el camino. La flecha nunca llegará a su destino, el tronco permanecerá intacto porque lo protege una infinidad de mitades.
Supongo que también podemos aplicarnos esto. No podría llegar a tí por muchos cansinos pasos que de, y en cambio estás ahí, a 8 metros. Como esa escena de película en la que el pasillo se alarga, y se alarga, y no se alcanza el picaporte de la puerta del fondo por mucho que se corra.
En época de Zenón, se desconocía que una suma de infinitos términos puede tener un resultado finito. Supongo que las mitades que nos separan se acabarán cuando nosotros decidamos. O cuando decida el cosmos. En cualquier caso, no hay que dejar de caminar mientras esperamos.
Sin descanso, para que la flecha no sólo llegue a tocar el árbol, sino que lo atraviese y ocupe su mismo espacio, dentro de él.
![]() |
| Un colibrí, porque con sus alas dibujan el símbolo de infinito. Y porque es mi animal prefe. |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





