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Corre incesantemente. Solo así podrás permanecer en el mismo sitio.

jueves, 9 de junio de 2011

Manual sobre cómo crear universos.

La música empieza, el cuerpo de baile entra en escena. No es tu salida aún, pero tú estás entre bambalinas. Todo es más bonito desde ahí, puedes ver los perfiles enmarcados por las luces, escuchas mejor el sonido de las puntas. Me encanta ese sonido. Es una percusión suave, acompasada, recuerda al trote de un caballo por la orilla.

Estás inmersa en ese mundo cuando te das cuenta de que te toca a tí. Entras a escena y todo cambia. Sabes que todos los ojos te miran a tí, y tú no puedes mirar a ninguno, es como si se creara un universo en miniatura y en movimiento.

En ese universo todo es ambiguo y todo es mas claro. Es fácil porque no hay problemas más allá de esa dimensión surgida, no importa lo que haya pasado en el Backstage, en tu casa, en la calle... Cuando pisas el escenario nada de eso existe, sois solo tú y la música. Pero es también difícil, porque el universo que se crea con la escena depende enteramente de ese momento, y depende de tí. En ese mundo, todo es.

Las luces se meten dentro a través de los ojos, se mezcla el vestuario con el movimiento, los pasos con la historia que quieres contar. Y por un momento, todo tiene sentido. Sólo dura un minuto, luego, tienes que abandonar el escenario y en universo de color que has creado.

Entrenas muchas horas cada día, lloras mucho, y también sangras cuando fuerzas lo que no debería ser forzado. Y todo eso se culmina en un minuto en escena. ¿Pero sabéis qué? Que pese a todo eso, merece la pena. Ese diminuto instante en la larga historia del universo es vida en el más amplio de los sentidos, en todas sus dimensiones y en todo su ser. Esos segundos son más valiosos que muchos días juntos.

No sabría explicarlo. Quizá podría bailároslo, y tal vez lo entendiérais. Es complicado.
Un besito en la nariz.
Blanca =)

lunes, 6 de junio de 2011

Me encuentro en la Biblioteca de la Facultad de Filosofía (y psicología), estudiando 'Historia y conceptos fundamentales de la metafísica'. Hoy he tenido el exámen de la primera parte, cuyo balance general ha sido: 'Bueeeeno, tú sabes...'. Aunque espero aprobar, la verdad. Mañana es la segunda parte, mucho más clara pero algo más extensa.
En los primeros momentos de estudio me lo estaba pasando bien, porque enlazaba términos en mi mente, provocando pequeños eurekas por aquí y por allá.
Luego fue progresivamente siendo menos divertido.
Ahora, como vuelva a escuchar o leer las palabras 'Ser', 'Ente', y 'Heidegger', lloraré desconsoladamente. Y todo porque a Sócrates le dio por preguntar un día: '¿Qué es?'. Es una pregunta que ha ido derivando a un: '¿Qué?', y que posteriormente a acabado siendo un simple: '¿?'
Sólo me quedan unas semanas, espero poder sobrellevarlas sin perder la cordura. Aunque creo que eso lo perdí en la maleta de ballet. Andará por ahí, en la bolsa de las puntas.
Un besito en la nariz.
Blanca.

domingo, 5 de junio de 2011

Ojalá supiera pintar así.

Dicen que un filósofo no puede tener opiniones contradictorias acerca del pelo.

Soy muy determinada en todo lo que importa. Sé lo que quiero, quién soy, y a dónde voy. Pero en el resto, ¡soy toda una veleta!.
Os contaré que tengo dos grandes ilusiones en mi vida acerca de mi pelo: Me gustaría que un día me pillara el pelo al sentarme, por tenerlo más largo que el torso. Y también pongo a Dios por testigo de que algún día me pelaré como Audrey Hepburn en 'Vacaciones en Roma'.
Algo contradictorio, ¿no?
Perdonadme por contaros esta irrelevancia, ¡para mí es un gran dilema! ¿Qué haríais vosotros?
Un besito en la nariz =)
Blanca.
Opción A.
Opción B

sábado, 4 de junio de 2011

¡Preferiría besar a un wookie!

- Te quiero.
- Lo sé.

Sí, me siento muy StarWars últimamente. Tengo ganas de hacerme trenzas y ensaimadas en el pelo. Así que si me véis a lo princesa Leia un día por la calle, no os asustéis. Es mi antojo semanal, que tras la semanita que llevo, ¡me merezco uno!. Aprovecho para informaros de que bailo en el Teatro Central el día Miércoles 8 (Giselle, acto I), lo que ha implicado y seguirá implicando bastante tiempo de ensayo. Pues la universidad está graciosilla últimamente, y me ha puesto exámenes el 6, el 7 y el 9. Tengo miedo de los ensayos, de la actuación, y de los exámenes metafísicos Heideggerianos que me esperan. Creo que sería más fácil convertirme en la princesa Leia y salvar el mundo desde la alianza rebelde o algo así. ¡Mucho más fácil!
Un besito en la nariz.
Blanca =)



viernes, 3 de junio de 2011

Enredando

''Ahora ella está aquí, brillando bajo las estrellas. Ahora está aquí, y de repente sé que si ella está, es tan claro como el cristal que estoy donde quise ir.''

Muy cursi, ¿verdad?. Lo siento mucho, no he podido evitar que me encante.
Un besito en la nariz =)
Blanca.

miércoles, 1 de junio de 2011

La segunda parte de las aventuras de Petalito de Lirio

Me gustaría poder deciros que un príncipe azul trepó su torre para rescatarla del silencio. Sería bonito que apareciera un hada con nombre de flor que le concediera un deseo. El hada de los girasoles, por ejemplo. Pero nada de esto sucedió. Petalito de Lirio era más bien un personaje de los hermanos Grimm sin filtrar por la censura.

Lloró un tiempo, pero cuando se cansó empezó a pensar. Si el baúl de sus sueños estaba cerrado y no podía sedarse mirándolo, ni a su alrededor había consuelo, la solución era fácil. Estaba en sus manos, y no en la de ningún principe o hada madrina, la de convertir su mundo real en un mundo de ensueño. Trabajó. Trabajó mucho, dejó a un lado muchas tentaciones. Aprendió a cerrarlas cuando se abrían a su paso. Y de tanto trabajar y cerrar puertas, consiguió que aquello que vió en el baúl de los sueños se trasladara a la realidad.

Todo lo que pudo haber sido, era. Y, además, mientras cerraba el cajón de ''no trabajar y parar a descansar'', se dio cuenta de algo. Su madre había regresado en cierto modo, estaba en los cambios que habían surgido en su ausencia. Estaba en cada vez que Petalito de Lirio cerraba una puerta.

En ese momento supo que si quisiera mirar el interior de su baúl, solo tendría que mirar alrededor. Ya no estaba sola, ya no había silencio, ya bajó de su torre y cumplió sus sueños. Es feliz.

Estaría bien que apareciera un príncipe, lo sé. Ninguna historia es bonita sin un príncipe. Pero esta aún no ha acabado, y me gustaría pensar que aún hay personajes esperando entre bambalinas para formar parte de este cuento. Petalito de Lirio aún está en el camino.

Un besito en la nariz.
Blanca.